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Intenté escapar de las palabras. Quería crecer. Tal vez lo haga con ellas. O tal vez agarre la mano de Peter para siempre.
No aguanté. No sé si ellas me pertenecen o yo les pertenezco a ellas. Me tienen calada.

domingo, 2 de diciembre de 2012

De pérdidas. Y perdidos

Pido a la peonza de la vida que deje de dar vueltas. Que no encuentro el norte. Que no paro de caerme al suelo.
Todo esto me hará mejor. Les entenderé como nadie. Para algo tiene que servir. Consuelo de tontos.
Esto no tiene nada de literatura. Nunca lo fue. Ni lo pretendí.
Siento los ojos en tarros de formol. Las extremidades en cámaras frigoríficas. Y la respiración consciente.
El imbécil se cree que no tuve suficiente con quedarme sin monarquía. Ahora también quiere quitarme la mitad de mis cromosomas. No sé qué te he hecho. De veras. Has incumplido todos nuestros malditos pactos.
No sé si te das cuenta de lo que estás consiguiendo.
Que estuve a un giro de pie de morir y me dió lo mismo.
Me dió absolutamente lo mismo. No sentí nada.
¡NADA!
¿Sabes lo triste que es eso?
Rebobina hijo de puta. Rebobina.

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